Crítica: "El fin de una época. Sobre el oficio de contar las cosas", de Iñaki Gabilondo | Cine de Escritor

28 diciembre 2014

Crítica: "El fin de una época. Sobre el oficio de contar las cosas", de Iñaki Gabilondo

Crítica El fin de una época de Iñaki Gabilondo, por Alba Benesiu


Ficha técnica 

Libro El fin de una época, de Iñaki GabilondoTítulo: "El fin de una época. Sobre el oficio de contar las cosas"

Autor: Iñaki Gabilondo 

Editorial: Barril&Barral

Páginas: 174

Precio: 8,95 euros

ISBN: 978-84-9989-124-8



Resumen 

En este libro, Gabilondo da consejos muy prácticos a todos aquellos que en un futuro queremos dedicarnos al Periodismo y a quienes ya lo están ejerciendo, además de opinar sobre el presente, pasado y futuro de la profesión, aunque es curioso que no dedique demasiadas páginas a hablar de las nuevas tecnologías. Además, cree que se debería cambiar la forma de contar las noticias, porque hay muchos sucesos todos los días pero sólo se cuentan los que se consideran más importantes, de modo que hay muchas cosas que el público no llega a conocer.

Habla sobre un tema que quita el sueño a muchos periodistas: una persona que sube fotos y textos a Internet, informando de algo que ha sucedido, ¿es periodista o no? Gabilondo piensa que cualquiera no puede ser periodista, pues las informaciones que redactan deben pasar un filtro que demuestre a la audiencia quién los ha elaborado y por qué los datos ofrecidos son ciertos. Además, sin ese filtrado, test de respetabilidad y solvencia, el oficio puede ser muy peligroso.

También se convierte en profesor durante unos párrafos para explicarnos su "juego de la acción", que consiste en las cuatro ces: conocer, confirmar, comprender y contar. Opina que el periodismo actual sólo llega hasta la segunda c, ya que muchos redactores no saben en ocasiones qué están escribiendo ni confirman la veracidad de las informaciones porque no tienen tiempo. Denota en cada una de sus palabras que es un periodista tradicional, y defiende la profesión y sus valores; el formato da igual, lo importante es que siempre haya alguien cualificado para informar y alguien interesado en escuchar esa información de calidad.


Sobre el autor 

Iñaki Gabilondo ha trabajado como periodista desde muy joven: se licenció en Periodismo por la Universidad de Navarra e inició su carrera, con 21 años, en Radio Popular (COPE) en San Sebastián. Fue director de la misma a los 27 años, y en 1969 dirigió Radio San Sebastián de la Cadena SER. En 1971 fue nombrado director de informativos de la Cadena SER en Sevilla.

Siete años más tarde se incorporó a la Cadena SER en Madrid para dirigir Hora 25, y en 1980 fue nombrado director de Servicios Informativos de la cadena. Poco después pasó a ser el director de informativos de TVE, pero el complicado marco político que atravesaba España (23-F, tensiones políticas, debilidad del Gobierno de Calvo Sotelo…) hicieron que pronto se marchara. Fue entonces cuando ejerció como director general de Radio Televisión 16, puesto que abandonó en 1983 para volver a la SER (Aquí la SERMatinal SERPido la Palabra y Onda Media).

El 22 de septiembre de 1986 dirigió el programa radiofónico Hoy por hoy, el programa líder de la radio en España, pero lo dejó el 30 de agosto de 2005 para presentar el informativo Noticias Cuatro. Sin embargo Cuatro, canal que emitía dicho informativo, pasó a ser de Gestevisión Telecinco, así que el periodista entró a presentar el magacín informativo nocturno Hoy en el canal CNN+. El 30 de diciembre de 2010 dicho canal cesaba su emisión por la compra de Gestevisión Telecinco, de modo que Gabilondo se quedaba nuevamente sin trabajo. 

En la actualidad se ha sumado a las nuevas tecnologías con su videoblog La Voz de Iñaki en la sección de blogs especializados de El País, en el que aporta su visión acerca de los temas más destacados del momento. Creo que este libro es imprescindible para todos los periodistas, tanto profesionales como noveles: Gabilondo no sólo respira muchísima profesionalidad, sino también pasión por el oficio de contar las cosas. Lo que más critica es que muchas personas tiñan el periodismo de sensacionalismo y de que otras se dediquen sólo a buscar su rentabilidad en lugar de interesarse por la realidad y darla a conocer.


Lo que hoy es imprescindible para convertirse en un referente de oficio de contar las cosas es la credibilidad. Se puede ser un buen profesional, pero de nada sirve el conocimiento del oficio si no se establece un vínculo de dependencia entre el receptor de la información o de la opinión y el emisor.
 ~Joan Barral, página 13~


Siempre habrá alguien que tiene algo que contar y alguien que tendrá interés en conocer ese algo. Eso es lo único que importa.
 ~Página 36~


El periodismo debería desarrollarse de acuerdo con unos parámetros intocables. El problema es que aún no se ha fabricado un relación de parámetros que proteja al periodista y que funcione como reducto defensivo, de hecho, como el último reducto defensivo.
 ~Página 45~


Los nuevos periodistas, en fin, están obligados a construir una reflexión necesariamente ética, por razones defensivas, y sólo así puede que ingenien nuevos mecanismos para hacer de este negocio una actividad que además resulte rentable, que se reconcilie la acción de la empresa con la acción del grupo periodístico. 
 ~Página 56~


El periodismo, en fin, se encuentra cada vez más alejado de la vida. Ya no hay espías que se infiltren en Afganistán ni en ningún otro sitio, porque todos están viviendo en Virginia y trabajan por ordenador.  La paradoja es que cuando los medios de comunicación logran acercarse a la vida, aparecen de súbito protagonismos periodísticos o políticos que hacen que la vida se vuelva nuevamente adicional. Y en consecuencia ésta responde dando la espalda a los periodistas. 
 ~Página 102~


~Publicado originalmente el 23 de abril de 2012 en el blog de Producción Periodística del Grupo 12 (eliminado de la Red)~



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