La historia empieza en la Madrid del siglo XXI, aunque el verdadero núcleo de la narración tiene lugar en el instituto mágico de Mythos, un internado oculto a los ojos de las criaturas nomágicas. Aunque no tengan mucha relevancia, me encantan los trucos de percepción que impiden que la gente normal vea las criaturas y los sucesos mágicos: gracias a estos hechizos, los humanos y los seres mitológicos conviven sin que los primeros sean conscientes de ello.
De una forma similar al Campamento Mestizo al que asiste Percy Jackson, el protagonista descubre que en Mythos existen tanto criaturas mitológicas no humanas (como faunos, silenos, minotauros, orochis o ángeles) como humanos con linaje divino o heroico, descendientes de los grandes mitos de distintas culturas. Así, el autor despliega una amplia variedad de mitologías: griega, nórdica, egipcia, maorí, maya, japonesa, mexicana e incluso norteamericana. A través de clases, conversaciones y juegos de cartas, los estudiantes de Mythos aprenden episodios de estas tradiciones, como la forma en que Hércules derrotó a la hidra de Lerna, lo que aporta una dimensión didáctica y enriquecedora a la lectura. También hay guiños muy sutiles, como la relación entre el árbol Yggdrasil y la ardilla que corretea en su tronco, relativa a la mitología nórdica :)
Por otro lado, las cuatro Casas Mitológicas de Mythos recuerdan al sistema de organización del Colegio Hogwarts de Harry Potter, y el rugby elemental tiene un aire al quidditch. Personalmente también veo tintes a los "Juegos del hambre", aunque no destacan tanto.
¡Hola! Qué reseña más currada. ¡Muchas gracias! Me alegro de que, en el conjunto final, te haya gustado esta historia. Tomo en cuenta las críticas constructivas. Ha sido un placer colaborar contigo. ¡Abrazo grande!
ResponderEliminarMil gracias por tus palabras ^^
Eliminar¡Un abrazo!